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Los cartularios
Valdegobía y su comarca
Paisaje en Villanañe
Valdegobía tiene una respetable antigüedad que se remonta a los inicios de la Reconquista y a la época de los monjes repobladores y colonizadores. Su partida de nacimiento queda datada el 21 de diciembre del año 804 según quedó reflejado por escrito en los Cartularios de Valpuesta. Asímismo cuenta con un importante elenco de yacimientos arqueológicos, superando los 150, que son considerados como Zonas de Presunción Arqueológica como en el caso de los Castros de Lastra, en Cárcamo.
El fenómeno de la repoblación está representado en el valle por una serie de viejos monasterios. A su amparo acudió la gente rural, porque encontraba apoyo y enseñanzas de conocimientos útiles, tierras de cultivo, socorros espirituales y auxilios sanitarios. Bajo la dirección de estos aguerridos monjes la comunidad de hombres y mujeres reza y trabaja y el
valle cobra de nuevo vida. Historia, lengua, religión, tradición, se hermanan aquí. Y así pues, una antigua lengua, el latín, empezaba a desmembrarse lentamente para convertirse en estas tierras en lengua romance. Estaba naciendo el castellano. Valdegobía: Zona de interferencia de pueblos y lenguas. Estas tierras autrigonas de la cuenca Omecillo - Ebro, aparecen en los lejanos siglos de la Reconquista como un enclave de encrucijadas, geográfica, histórica y lingüística.
Sepulcro en Valpuesta
Cuna, primero, de importantes poblados prehistóricos y lugar, después codiciado por antiguas civilizaciones, como los autrigones. Es interesante destacar que Valdegobía es y ha sido siempre una zona de tránsito entre Vasconia y Castilla, por lo que presenta características comunes a ambas comunidades aunque posee una personalidad propia y bien definida. De la intensa romanización dan fe numerosos vestigios arqueológicos: inscripciones, aras, monedas, cerámicas, mosaicos, calzadas, etc. Ocultación de herramientas en Espejo (Datos: euskonews.com/0073zbk) Los monumentos cristianos más antiguos que se conservan en el País Vasco son las capillas o iglesias rupestres de Valdegobía y la montaña alavesa, en ellas consta la existencia de comunidades que practicaban la vida eremítica.
Peña Gobía
Estas cuevas naturales y artificiales se pueden visitar en Valpuesta, Corro, Pinedo, Villanueva, Tobillas y Quejo. Estas cuevas se encuentran en oquedades situadas en la parte más elevada de una peña y su interior se observa que ha sido labrado con herramientas. Muchas reglas monásticas de tipo cenobítico consideraban el auténtico eremitismo como la meta ideal para los monjes que deseaban la mayor perfección cristiana. En algunas de ellas se pueden observar tumbas antropomorfas. No obstante, algunas comunidades de monjes alternaban la vida monacal en comunidad con la vida anacorética. Estas comunidades seguían las reglas de S. Agustín, S. Fructuoso y más tarde las reglas benedictinas.
Desde las últimas décadas del siglo VIII y primera mitad del siglo IX, Valdegobía, como los valles vecinos, se llenan de gentes nuevas: visigodos, bereberes, gentes del valle medio del Ebro, astur-leoneses, cántabros, vascos y otras gentes. Todos ellos bajo el amparo de los numerosos monasterios, siendo sobre todos ellos Valpuesta, con su sede episcopal, el principal foco de irradiación cultural.
Los árabes llamarán a estos valles que se encuentran al norte de los monte Obarenes Al-Quilé, o tierra de los castillos. Para resistir las acometidas musulmanas se alzaron en los siglos IX y X los castillos de Pancorbo, Lantarón, Berbeia, Bilibio, Cellórigo, etc. y que en los documentos recogieron esta zona aglutinándola en la palabra "Castella", es decir, la tierra de los castillos o fortalezas construidas por los cristianos para defenderse de los árabes.
Casi en el centro geográfico del Valle de Valdegobía, cercano al pueblo de Villanañe, se alza aislado sobre una altura el conjunto histórico-artístico, de la "Torre y Palacio de los Varona". Desde él se visualiza un amplio paisaje en el que se encuentran lugares de gran interés histórico y natural.
Torre de los Varona. Villanañe.
Algunas de estas fortalezas, además de ejercer la función de vigías, protegían a su población de las numerosas incursiones guerreras. La vida de aquellas gentes se desarrolló en permanente tensión de lucha, de migración y de dura supervivencia. Durante un siglo estas luchas forjaron el carácter de genio y figura de los habitantes del valle, mujeres y hombres que lo mismo trabajaban en el campo y con el ganado que se batían con la espada para defender sus propiedades.
Vista de Valderejo,
La irrupción musulmana coincide con un momento de verdadero caos lingüístico en toda Hispania. El latín vulgar se hallaba en un incipiente estado de evolución hacia lo que serían poco después las lenguas romances. En este marco de la Reconquista, incierto e inestable pero prometedor y esperanzador, es donde entre espadas, arados y cogullas, el castellano dio sus primeros pasos balbucientes, pasos que pueden verse reflejados en los
pergaminos de los becerros o cartularios de Valpuesta y posteriormente, cuando se reconquistaron los territorios más hacia el sur, también quedaron recogidos en los cercanos monasterios riojanos.
Colegiata de Ntra. Sra. de Valpuesta.
Los orígenes de la devoción de la Virgen de Angosto se pierden en la leyenda. La veneración por esta advocación se remonta a mucho antes del siglo XV, cuando la historia del santuario aparece en numerosas donaciones, bulas, citas y otros documentos. Valpuesta está muy unida a Angosto. Su cabildo fue patrono y señor de ese santuario durante siglos.
Virgen de Angosto.
La iglesia parroquial de San Zadornil, dedicada a San Saturnino, es un bello ejemplo del románico rural del siglo XII. con influencia mudéjar. Destacan la hermosa estampa de su torre cuadrada y el sencillo pórtico que fue centro de reuniones del concejo de esta capital de la Valdegobía burgalesa.
San Zadornil
Románico de San Zadornil.
Escudo de los Angulo.
Alfonso VII otorga el título de villa a Salinas de Añana en el año 1140, lo que la convierte en la villa más antigua de Álava. Sus inclinadas callejas albergan majestuosos edificios históricos en recuerdo de un rico pasado salino. En Salinas también podemos disfrutar del paisaje decadente de sus eras, del monasterio de San Juan de Arce y del cercano lago de Arreo declarado biótopo protegido por la importante fauna acuática que alberga. Actualmente ya hay en marcha un Plan Director para restaurar las salinas.
Vista de Salinas de Añana
Eras de Salinas de Añana.
Santa María de Villacones de Salinas de Añana.
Los poblados de la zona han visto transcurrir muchos acontecimientos en el curso de la historia. Valdegobía ha estado muy relacionada con el desarrollo de los condados de Lantarón, Castilla y Alava y en una época con el reino de Navarra. Muchos de esos lugares todavía perviven exhibiendo como mejor exponente de su pasado sus antiguas iglesias, algunas de las cuales con vestigios de estilo mozárabe como la de Tobillas. Pero lo que más abunda en la comarca son los templos románicos. La mayoría responden a una construcción de caracter rural que se integra en el paisaje como los de Cárcamo y Bellojín.
Balcón típico
Balcón interior, popularmente llamado Solana típico de la zona.
Cultivos en Valdegobía,